Yo sé que mis miradas son hostiles,
como caricia
sobre cicatríz;
Yo sé que me doblega la soberbia,
me seduce la ironía (ni qué decir).
Yo cargo en mis espaldas un sinnúmero de culpas,
un puñado de mentiras que se han hecho mil.
Basado en un rol etiquetado
de verdugo pendenciero
(amargado y vil).
No busco impresionarte, ni siquiera convencerte
monopolio no es mi juego, ni qué decir
Pero callar, nena callar,
eso no es para mi
Yo solo quiero que te acerques
solo deseo que me quites, lo que te quiero dar.
Paseando por mundo de colores alterados, de emociones paralelas;
buscando en esporádicos recuerdos
ilusiones semiyermas
Tu vida nunca me reclama,
yo solo quiero que recuerdes lo que buscás en mi.
Pisandome los pies descalzos
con zapatitos prestados,
eso nena a quién, a quién hace felíz?
0 comentarios:
Publicar un comentario