la maquiavelica inocencia de un niño en su jardín,
dejando que el sol asome en su lupa y observe al insecto debajo.
el implacable creador, la bestia
que sutura la boca de sus cachorros para no olvidar alimentarlos;
un llamativo señuelo hace pensar que el anzuelo es una mentira;
como los dedos en el azucar,
como amantes a escondidas.
Dios, su Edén y una lupa.
así es la vida,
así es la vida.
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