La verdad es que he besado más mujeres de las que he amado y he amado más de las que he conocido; porque conocés hasta que te engañan.. y me han engañado más de lo que he mentido.
Si he mentido por no pecar de ingenuo, por no pecar de ingenuo lo he hecho de engreído, y si en la grata vanidad de creeme mejor que otros, he perdonado, hoy sé que perdonar es más doloroso que divino.
Aprendí que la cosa más ingrata es que te digan adiós cuando se han marchado hace tiempo, que lo malo siempre sale a la luz aún como el sol siempre asoma en invierno.
Y también aprendí que la ambigüedad mezquina de no dejar nunca nada del todo claro, arruga más el pecho que el desamor y el desaliento.
La verdad es que he perdido más amigos que un tango malo, pero a los buenos los conservo en los paladares del alma, donde se han vuelto no tan viejos como yo, pero buenos como el mejor vino añejo.
La verdad es que he perdido más amigos que un tango malo, pero a los buenos los conservo en los paladares del alma, donde se han vuelto no tan viejos como yo, pero buenos como el mejor vino añejo.
Los treinta me alcanzaron sin encontrar madurez en mi mirada; pero ni los espejos dejan ver por dentro, creéme que los espejos no dejan ver por dentro.
Ojalá me sonrias siempre, porque te amo.
Y ojalá siempre me sonrian los mil rincones que me recuerdan que no hay nada de malo en ser yo mismo; porque soy yo mismo quien crece aquí dentro.
Y ojalá siempre me sonrian los mil rincones que me recuerdan que no hay nada de malo en ser yo mismo; porque soy yo mismo quien crece aquí dentro.
0 comentarios:
Publicar un comentario