17.48hs, salgo del trabajo.
- Chhh, chhh!
Los ojos cegados.
- Hey Jared!
- Holaaa! Qué linda sorpresa! Qué hacés acá?
y me cuenta, que blah, blah, y blah; apenas la escucho, contento de caminar a su lado.
Los pies pequeñitos, la melena Popotito, su perfume..
- Abrazame pelotudo!
- Tengo olor a todo nena!
- No me importa! A mi me abrazas, mierda!
- Jajajaja!
Después, un baño interminable.
Agua, cómo te quiero!
mi vieja:
- Pero qué cara de culo que tenés eh!
- Herencia..
cenar, pc, tv.
claxon.
Hola de nuevo mi amor.
(Aquí realmente empieza mi día, y son más de las 22.00hs.)
Alarma.
- Ya es hora nena, despertate, cerra la puerta.
- Mandame un mensaje cuando llegues.
- Vas a estar dormida, no lo vas a leer hasta mañana..
- Jajajajaja!
Beso. Beso.
Almohada. Dulce sueño aquí estoy, ya no juego a las escondidas
(hasta mañana) y mientras me fundo en la inconsciencia recuerdo que no le dije que la amaba.
Espero despertar y que no me lo reclame..
La amo.
domingo, 1 de noviembre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
JaredStein (destripando al pequeño gran monstruo)
La respuesta permanece oculta bajo la superficie de mi subconsciente que por alguna desconocida razón siempre ignoro.
La otra tarde hablaba con Satiata acerca de 'saber que estás tomando una decisión estúpida pero llevarla a cabo de todos modos', y creo que de alguna manera el 'monstruo' está relacionado con eso: Es inevitable que te demonicen si mostrás los dientes (aunque lo hagas al sonreír), por lo tanto.. por qué razón sorprenderse o disgustarse cuando sucede?
Acaso, tengo que dejar de conocer, relacionarme y confiar en la gente solo porque indefectiblemente en un futuro medio o cercano me van a demonizar?
Nein!
Entonces, no importa si sos decente, o un drogadicto capaz de vender su propia madre para conseguir su dosis, no importa si sos mi madre o si necesitás constantemente que te adulen para sobrevivir. No importa si estás medicado o mentís para agradar, no importa si todo lo que tenés en realidad no existe, no importa si sos Rockefeller, no importa si tenés personalidad limite, flotante, o narcisita. No importa si tenés o no autoridad moral para juzgarme. No importa si te creés vampiro, un bello vampiro.. no importa si fui relleno o visagra en tu vida. En tu puta vida. El monstruo es un invento de tu imaginación, de vuestra imaginación. Y mientras lo siga siendo no está destinado a morir.
Ojo por ojo, tengo más dientes.
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domingo, 18 de octubre de 2009
Autobiografía No Autorizada Parte 1
Mis nombres son Enrique, Juan y Pablo, puede resultar divertido por un tiempo llamarme así, más de treinta años de cargar estos nombres me han hecho inmune a cualquier tipo de bromas; sin embargo detesto que me llamen por mi apellido.
Para la ley nací el jueves 15 de marzo de 1979 a las nueve de la mañana, a través de cesarea teniendo ocho meses de gestación (dicen que los ochomesinos viven pocos años), era una bestia de casi 4 kilos en el útero de una mujer que padecía problemas cardíacos, así que fuí inmaduro ad ovo. Me llamaron Enrique "gracias" al obstetra, y Juan Pablo en honor a cierto hombre santo polaco, un tal Karol Wojtila. Mi apellido fue aportado por un tal Don Herminio Ramón, carnicero de profesión; y a mi madre le toco aportar una cicatriz importante en su abdomen que mas de 20 años después terminó en histerectomia.
Mi conciencia nació recién a los tiernos tres años de edad, y aunque los recuerdos son escasos no han dejado de ser vívidos a traves del tiempo. A esa edad dije mi primer mala palabra: "boludo", también recuerdo que antes de decirla era pelirrojo. Después una gentil mano volando por encima de mi cabeza, gusto a sangre en la boca y olor a pelo chamuscado. Una bofetada de mi diligente madre me dejó caer sobre un bracero. Cuando mi pelo volvió a crecer era rubio. Dije mi segunda mala palabra a los quince.
Crecí en una casa de 2 habitaciones, cocina-comedor y dormitorio, bajo chapas de cinc y el baño apartado de la casa.. en un lugar peligroso para dos mujeres solas y un crío. Mi padre se había suicidado en el '81 sin que yo lo conociera; mi madre y mi hermana de 19 años alquilaban esa pequeña casa a dos cuadras de la Sociedad Rural.
A los cuatro años fui dejado al cuidado de Los Angeles Custodios, un orfanato católico. Dios dejó de crecer en mi interior ese día.
Guiso de menudos de pollo todos los días, mosquitos de noche, rezo a todas horas, penitencias por mirar fijo.. Me encerré dos días en el cuarto de juguetes (motín!) hasta que las monjas llamaron a mi familia, vino mi tío José Luis a buscarme, fue la primera y única vez en mi vida en que llamé papá a alguien.
Llegaron los cinco años, varicela y jardín de infantes.
Mis días eran sencillos, todos cálidos (no recuerdo ni un solo invierno de mi niñez) me levantaba temprano, desayunaba leche con cascarilla (me pregunto si alguien recuerda a qué sabe la cascarilla) y pan con mermelada, después mamá me vestía con el guardapolvos a cuadrillé, una corbata azul con mi nombre bordado. Me peinaba prolijamente un flequillo que hoy sería la envidia de cualquier flogger, me ponía asfixiante perfume y salíamos a la calle cargando una mochila también de cuadrille; adentro brillaban mis cuadernos forrados con papel araña azul, una cartuchera de Mazinger Z, un vacito de plástico naranja, mi cepillo de dientes y un pomito de Kolynos. Recuerdo que no tenia sacapuntas ni goma de borrar y que lloraba todos los días cada vez que mamá me dejaba, después de treinta minutos de caminata, en la puerta de la escuela. La Escuela Luz Vieyra Mendez. Mis compañeros, tan diferentes hoy en día cuando los veo: Horacio tiene menos de la mitad de pelo que yo, las Mellis (que siempre me ataban los cordones de las zapatillas porque yo no sabia) tienen el doble de ancho y otro pibe (cómo se lamaba?) hace años no se afeita, parece retrasado y camina balbuceando..
A los seis me enamoré por primera vez, mi primer amor platónico.. mi primer romance unilateral.
Pero eso es otra historia..
Para la ley nací el jueves 15 de marzo de 1979 a las nueve de la mañana, a través de cesarea teniendo ocho meses de gestación (dicen que los ochomesinos viven pocos años), era una bestia de casi 4 kilos en el útero de una mujer que padecía problemas cardíacos, así que fuí inmaduro ad ovo. Me llamaron Enrique "gracias" al obstetra, y Juan Pablo en honor a cierto hombre santo polaco, un tal Karol Wojtila. Mi apellido fue aportado por un tal Don Herminio Ramón, carnicero de profesión; y a mi madre le toco aportar una cicatriz importante en su abdomen que mas de 20 años después terminó en histerectomia.
Mi conciencia nació recién a los tiernos tres años de edad, y aunque los recuerdos son escasos no han dejado de ser vívidos a traves del tiempo. A esa edad dije mi primer mala palabra: "boludo", también recuerdo que antes de decirla era pelirrojo. Después una gentil mano volando por encima de mi cabeza, gusto a sangre en la boca y olor a pelo chamuscado. Una bofetada de mi diligente madre me dejó caer sobre un bracero. Cuando mi pelo volvió a crecer era rubio. Dije mi segunda mala palabra a los quince.
Crecí en una casa de 2 habitaciones, cocina-comedor y dormitorio, bajo chapas de cinc y el baño apartado de la casa.. en un lugar peligroso para dos mujeres solas y un crío. Mi padre se había suicidado en el '81 sin que yo lo conociera; mi madre y mi hermana de 19 años alquilaban esa pequeña casa a dos cuadras de la Sociedad Rural.
A los cuatro años fui dejado al cuidado de Los Angeles Custodios, un orfanato católico. Dios dejó de crecer en mi interior ese día.
Guiso de menudos de pollo todos los días, mosquitos de noche, rezo a todas horas, penitencias por mirar fijo.. Me encerré dos días en el cuarto de juguetes (motín!) hasta que las monjas llamaron a mi familia, vino mi tío José Luis a buscarme, fue la primera y única vez en mi vida en que llamé papá a alguien.
Llegaron los cinco años, varicela y jardín de infantes.
Mis días eran sencillos, todos cálidos (no recuerdo ni un solo invierno de mi niñez) me levantaba temprano, desayunaba leche con cascarilla (me pregunto si alguien recuerda a qué sabe la cascarilla) y pan con mermelada, después mamá me vestía con el guardapolvos a cuadrillé, una corbata azul con mi nombre bordado. Me peinaba prolijamente un flequillo que hoy sería la envidia de cualquier flogger, me ponía asfixiante perfume y salíamos a la calle cargando una mochila también de cuadrille; adentro brillaban mis cuadernos forrados con papel araña azul, una cartuchera de Mazinger Z, un vacito de plástico naranja, mi cepillo de dientes y un pomito de Kolynos. Recuerdo que no tenia sacapuntas ni goma de borrar y que lloraba todos los días cada vez que mamá me dejaba, después de treinta minutos de caminata, en la puerta de la escuela. La Escuela Luz Vieyra Mendez. Mis compañeros, tan diferentes hoy en día cuando los veo: Horacio tiene menos de la mitad de pelo que yo, las Mellis (que siempre me ataban los cordones de las zapatillas porque yo no sabia) tienen el doble de ancho y otro pibe (cómo se lamaba?) hace años no se afeita, parece retrasado y camina balbuceando..
A los seis me enamoré por primera vez, mi primer amor platónico.. mi primer romance unilateral.
Pero eso es otra historia..
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Autobiografía No Autorizada
martes, 13 de octubre de 2009
Gatos, diablos, putas, rimmel y leche.
la boquita roja de tanto morder
incensatez,
la mirada hinchada de tanto fingir..
las intensiones sugerentes
escotadas
so glam, tant naïf!
paseando tu inocencia
en tacos aguja, flirteando
con la sombra de lo que no sentis.
rasguñá el tejado
golpeá a mi puerta y preguntá maullando:
'my master, got milk?'
*Originalmente llamado 'Puta de funeral', historias antiguas que a veces hacen falta recordar.
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Rasura, sofoca, mitiga
ella odia la luz del día
porque allí no puede ocultar su alma,
no quiere decir mentiras
entonces elige no decirme nada.
ella rasura, sofoca, mitiga,
entonces elijo no decir nada;
y asi permito que amaine en sus tempestades
yo inerme y desnudo,
ella esfinge y despiadada.
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lunes, 12 de octubre de 2009
Vivir 2 veces (para contarlo mejor)
a veces
pienso
cosas
cuando camino
imagino
cosas
recuerdo matices,
la textura de un brownie,
el sabor de la crema, el perfume a piel
el olor a hotel barato,
los colores en un iris..
una mirada chispeante.
y me quedo en silencio para no perder la magia..
y me voy lejos ha.
imagino mi muerte: los dientes desprendidos, el asfalto quemando la epidermis, rompiendo los tejidos, los músculos desprendiendose de los huesos, los tendones explotando, pero estoy vivo.. es solo un sueño inducido, un letargo mio, mio, mio.
a veces veo cosas.
antes.
y no es divertido.
entonces recuerdo para distraerme.
un hombre dentro de una jaula, azahares y una botella de agua, un cajón de madera verde, una máscara hecha con cáscara de melón.. un espejo.
el vestido celeste de mamá, plastilina, olor a pelo quemado y sabor a sangre en los labios, la picazón de la varicela, anestecia, el vendaje suave en mi mano.
arroz. solo arroz y agua. fiebre, juguetes rotos, pantalón de vestir con zapatillas, las lágrimas de mi hermana, la risa de los demás, de todos los demás por años.
la corbata de papá colgando en mi placard, qué hace ahí todavia? sigo recordando..
el primer beso, experimento. segundo beso, curiosidad. tercero, ni lo recuerdo, si casi todos los demás.
Vick Vaporub en el pecho de mi chica, invierno, los ojos soldados con acetileno, café por la mañana, y la comida de la abuela.. libertad.
Mi chica bailando. Mi chica diciendo "tengo que decirte algo", mi chica dibujando un payaso en mi panza.. mi perro correteando por ahí..
Vivimos una vida, y recordamos otra..
Quién dijo que solo se vive una vez?
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jueves, 1 de octubre de 2009
Los 1100 días sin vos
Eso aprendí en este tiempo, en estos 1100 días sin vos.
También que algunos solo ven a Dios en la desgracia ajena, y que otros (o los mismos) buscan el perdón de los males causados cuidando flores de plástico.
En la perdida se puede ver el verdadero valor de una persona (no hablo de valentía, sino de gracia), después de todo somos lo que perdemos y lo primero que perdemos es el amparo del útero materno al nacer. Pero, y el útero que pierde al niño?
El duelo es una herida que debe convertirse en cicatriz, una oportunidad para crecer; sin embargo la necesidad de ser visto como un doliente, de ser quien más perdió se me antoja aberrante.. y en el otro extremo, del otro lado de la escala de grises.. vagan quienes olvidan para seguir adelante, y borran todo rastro de su pérdida desesperadamente, descuidadamente.
Dónde estoy sin vos? En el mismo lugar. Esperando? Extrañandote, viviendo. Ojalá me estés esperando.. pero voy a tardar en llegar.
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