Eso aprendí en este tiempo, en estos 1100 días sin vos.
También que algunos solo ven a Dios en la desgracia ajena, y que otros (o los mismos) buscan el perdón de los males causados cuidando flores de plástico.
En la perdida se puede ver el verdadero valor de una persona (no hablo de valentía, sino de gracia), después de todo somos lo que perdemos y lo primero que perdemos es el amparo del útero materno al nacer. Pero, y el útero que pierde al niño?
El duelo es una herida que debe convertirse en cicatriz, una oportunidad para crecer; sin embargo la necesidad de ser visto como un doliente, de ser quien más perdió se me antoja aberrante.. y en el otro extremo, del otro lado de la escala de grises.. vagan quienes olvidan para seguir adelante, y borran todo rastro de su pérdida desesperadamente, descuidadamente.
Dónde estoy sin vos? En el mismo lugar. Esperando? Extrañandote, viviendo. Ojalá me estés esperando.. pero voy a tardar en llegar.
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